
Reportaje a Nicolás Dobry. CEO de The Watch Gallery
El testimonio de un visionario.
¿Cómo y cuándo surgió la idea de crear The Watch Gallery?
Yo trabajé desde el 90 hasta el 97 en una compañía de distribución mayorista de productos de lujo, entre ellos relojes.
Los mismos eran distribuidos principalmente en joyerías que los comercializaban como un mero accesorio y sin prestarles su debida importancia. En función a eso, durante ese lapso, empecé a madurar sobre la fantasía de desarrollar el primer retailer especializado en relojes del Cono Sur de América Latina.
Ese proyecto llegó a su destino en marzo de 1998, fecha en la que The Watch Gallery abrió oficialmente sus puertas.
¿Soñabas en que iba a llegar a convertirse en lo que es hoy, diez años después?
La verdad que no, y digo eso porque los primeros tres años fueron muy difíciles, justo se empezó a desatar la crisis que vivió Argentina hace diez años atrás, sumado al hecho que la introducción de un concepto tan nuevo no fue fácil, el nivel de costos de ese momento con un dólar 1 a 1 había trepado hacia las nubes y muchos otros problemas más que hicieron que en ese momento fuera difícil ver la luz al final del túnel y llegué a pensar que el proyecto se hundía. Pero como todo en la vida, no hay mal que dure cien años, y en algún punto las cosas se dan vuelta, y eso empezó a suceder a partir del año 2002, en el que coincidentemente y después de más de 5 años de negociación llegamos a buen puerto con la representación de Patek Philippe en Argentina. Eso marcó un antes y un después en nuestra historia y les estamos muy agradecidos por eso.
¿De dónde viene tu pasión por los relojes?
Mi amor por los relojes comenzó cuando era pequeño. A menudo me quedaba a dormir en la casa de mis abuelos maternos, René y Giselle. Mi abuelo –un ex oficial del ejército francés– era un gran apasionado por el “arte del tiempo”. Comenzó a coleccionar relojes de joven, cuando aún vivía en Europa.
Durante las noches que pasaba con ellos, mi gran debilidad era escabullirme en el placard de mi abuelo y tomar una caja de madera de nogal llena de magníficas piezas de alta relojería. Me sentaba en el piso y jugaba con ellas hasta el cansancio. Siempre pensé que lo hacía sin que él lo supiera. Pasaron algunos años, y la mañana de junio que cumplí 15 años, él se acercó a mi cama, me despertó y puso aquella mítica caja de nogal entre mis manos. Me dijo que de ninguna manera querría perderse el placer de legarme su querida colección en vida, porque sabía que yo la apreciaba casi tanto como él.
¿Coleccionás relojes?
Sí, conservo la colección que me regaló mi abuelo a la que luego le agregué algunas piezas que me regaló el papá de mi abuelo paterno. Además, tengo una colección bastante representativa de relojes modernos de las marcas y tipos más variados.
¿Te ponés uno diferente cada día?
No necesariamente uso uno distinto cada día, sino que me lo cambio cuando me aburren. Y cada vez me aburren más rápido.
¿En base a qué elegís el reloj que te vas a poner?
Cuando voy a una fiesta me pongo un reloj más formal, me encantan los relojes clásicos con una linda correa de cuero de cocodrilo. Si no, me gustan los relojes modernos “oversize”. Busco los relojes que rocen el tamaño ridículo en relación con mi cuerpo. |